
En teatro hay un ejercicio que solemos realizar el “yo afectado”, básicamente y, sin teorizar, el mismo reside en rememorar una situación personal que nos ayude a interpretar un personaje determinado-
Narras un episodio de tu vida, al resto del auditorio que solo te escucha. No importa el tiempo en que te sucedió debes transmitirlo en tiempo presente.
La finalidad es notar como el cuerpo, la voz, las facciones, y todo tu yo muta de maneras que jamás hubieras imaginado, para enriquecer y encontrar pequeñas aristas del personaje que interpretaras.
Les cuento esto a modo de introducción para retratar la magia que se anida en el ser humano cuando logramos desnudarnos el alma.
Ella esta parada tiesa, la he observado con anterioridad , en otras escenas, y en cada una de ellas, noto que no peca de timidez, busca sabiamente el centro del escenario pues se adueña del espacio con gracia e inteligencia, pero esta vez…
Escoge un rincón, su dicción es perfecta, su cuerpo permanece sumamente erguido, parece incorruptible, impenetrable, sus palabras son punzantes, y dolorosas.
Su narración me parte en mil pedazos el pecho, trato de secar mis lagrimas para que no las note.
Sin embargo ella nos relata su historia como quien le lee un cuento a un niño, que espera que concilie el sueño con rapidez.
La profesora, la única capaz de dar directivas, le sugieren que se coloque al centro del escenario.
Lo hace lento, como si desoyera indicaciones, y ella tuviera el control.
Pero cuando lo hace, se vuelve pequeña, sus ojos rehúsan miradas, frunce el entrecejo como si todo fuera culpa de la luminaria del teatro, su mirada no vuelven a levantarse del piso.
Pero su voz continua impertérrita, en tanto su relato es cada vez más conmovedor y doloroso, sin embargo se muestra displicente.
De pronto pone sus brazos en jarra, se enoja, esta furiosa, se muestra a la defensiva, me resulta curioso, pega un grito que sangra me sobresalto ante tan repentino alegato, colmado de argumentos de quien no ha sido juzgada.
Todo ocurre simultáneamente, su ceño de pronto es desconocido para mí, sus pechos se hunden, sus piernas se hacen quebrantables.
Repentinamente se cubre el rostro con sus dos manos, su piel se erizada, suspira hondo, cruza sus manos y continúa.
Es un ejercicio muy personal por lo que me reservo la motivación de tal afectación.
Solo diré que pude ver mutar a una bella joven, en personas y seres que jamás imagine.
Tiempo después fue mi turno y pude percibir como el mundo se hundía, la succión hacia tiempos lejanos que creía olvidados es simplemente indescriptible. La indeferencia al ridículo, la rabia en estado puro, el amor en su mayor expresión…
Nuestras arengas, nuestro serpenteo corporal, nuestros temores, y respuestas, muchas veces se ven condicionadas a un deber ser, a un ser social, a un rol dentro de un estamento, etc.
Pero sin duda creo que nuestras reacciones no son siempre las deseadas, sino las que podemos sobrellevar.
Nos convertimos en grandes actores, indescriptibles editores, y sobre todas las cosas maravillosos negadores, pues aunque no lo creamos, vivimos condicionados.
Se perfectamente que no es bueno ir por ahí, sintiendo en nombre propio y olvidando el mundo que nos rodea, pero permítete de vez en cuando, sincerarte con tu cuerpo, con tus sentidos, con tu alma. Júzgate, cuestionate, defiéndete y sobre todas las cosas siente por un instante que eres "TU", dejar todos los roles que interpretas mientras tratas sobrevivir a un lado, es liberador
Texto: Esmeralda
Fotografía: 600 × 668 - 282 k - www.gwoltal.myfastmail.com/files/Clown%20Face
6 comentarios:
Hermoso tu relato esmeralda,profundo,me deja pensando,y eso es bueno,tomare tus consejos,que como siempre son sinceros y me ayudan,Te amo!!
Sí, es cierto. Es liberador mostrarse uno tal cual es. Una posición valiente ante el mundo.
Te dejo un cordial saludo berlinés.
Pobre de aquel que viva interpretando siempre un personaje.
Muy interesante tu relato.
Un biquiño y te sigo.
Mariano:
Me alegro que te haya gustado, te bancas mis experiencias y pensares a diario, soy yo la que se siente profundamente sostenida ante tu sola presencia.
Esmeralda
Marisol: Lamentablemente creo que el alma no resiste la exposición permanente, pero cuando lo logramos el pecho se ensancha.
Beso enorme
Esmeralda
Carmela: Que lindo tenerte en esta casa. Ser es algo tan complejo y por momentos carcelario.
Besos
Esmeralda
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